Apuestas deportivas

UN FENÓMENO EN POTENCIA

Heliodoro Giner, Presidente de la Asociación Europea
para el Estudio del Juego


Se manejan cifras de toda índole, pero en general algunos cálculos conservadores estiman que los ingresos brutos generados por esta actividad suponen el 18% de toda la industria del juego mundial, y que estarían cerca de los 60 billones de dólares. Según el CSDI de Qatar, el juego ilegal (en materia de apuestas) presenta una ratio de 80-20 frente al juego legal.

Se estima, además, un crecimiento exponencial de la industria del deporte y, por ende, de las apuestas deportivas. Es evidente que cuanta más visibilidad, marketing y promoción tengan las ligas de fútbol, sus jugadores, franquicias y equipos, más aceptación tendrán las apuestas deportivas. Existe una evolución paralela.

Los clubes deportivos —convertidos hoy día en empresas cuya finalidad, más allá de los resultados, es ganar dinero— han presentado un crecimiento económico impresionante. Según la revista Forbes, de los diez clubes deportivos más ricos del mundo, los tres primeros son clubes de fútbol europeos y el resto equipos de fútbol americano, béisbol; y algunos otros clubes de futbol más retrasados en el ranking.

Esta explicación nos permite entender que, a mayor riqueza y crecimiento de los clubes deportivos, mayor será el crecimiento de las apuestas.

Las apuestas deportivas son juegos de azar con ciertas particularidades. Es cierto que, de cara al apostador, el componente de azar es dominante; pero también es cierto que el resultado final depende, en mayor o menor medida, de la conducta de los deportistas. En otras palabras, las apuestas deportivas dependen de un evento que puede ser condicionado y adulterado.

EsVemos ejemplos todos los días, de deportistas, árbitros y clubes involucrados en esquemas de corrupción y fraude. La explicación es sencilla: si un apostador con la capacidad para influir en los resultados de un evento deportivo decide hacerlo, tendrá acceso a una fuente ilimitada de ingresos; también a un sistema de blanqueo de primera calidad, pues siempre podrá argüir que el dinero ha sido ganado en apuestas deportivas. Frente a este fenómeno las herramientas actuales presentan importantes limitaciones. De nada sirve que las ligas europeas —como la Liga, la Premier o la Serie A— se jueguen en países con regulaciones deportivas y sobre apuestas adecuadas.

El problema viene de afuera. Al día de hoy, los dos mayores esquemas de amaño de partidos de fútbol, que han sido investigados y llevados a los tribunales, tenían su origen en organizaciones criminales asiáticas. En realidad, el mercado europeo no era su objetivo principal, pues las empresas de apuestas licenciadas tienen sistemas para detectar comportamientos extraños en el mercado de las apuestas. Esto nos lleva a ese 80% de mercado ilegal, probablemente más, que se centra especialmente en Asia. En definitiva, las ligas europeas de fútbol o los equipos de la NFL, son utilizados por organizaciones criminales para captar apuestas y, en algunos casos, intentan influir en los resultados para asegurar las ganancias.

El problema es grande ya que el deporte es visto por la sociedad como ejemplo de competitividad sana, libre de influencias exteriores y, de alguna manera, pura.

De ahí la enorme preocupación de estamentos nacionales e internacionales sobre la materia. La cuestión es que siempre se choca con el mismo problema. Se trata de un fenómeno global, transfronterizo y que genera grandes cantidades de dinero que permiten corromper la voluntad de deportistas, directivos y árbitros. Una combinación difícil de contrarrestar con las herramientas actuales.

El dilema es serio, pues además del evidente desprestigio de una actividad tan importante en la actualidad, la comisión de todo ese conjunto de delitos relacionados —como estafa, fraude, extorsión, amenazas, corrupción pública y privada, evasión fiscal, blanqueo de capitales y manipulación de eventos deportivos— hay indicios para pensar que en algunos casos podría ser un mecanismo utilizado para la financiación del terrorismo. El catálogo de delitos potenciales debería hacer saltar todas las alarmas en los legisladores, reguladores y demás organismos encargados de hacer la ley y procurar su cumplimiento.

Recientemente nos hemos encontrado con otra modalidad de fraude ya conocida por los especialistas, pero desconocida para el público en general, que es la manipulación de los datos estadísticos, que sirven para que las casas de apuestas calculen las cuotas, especialmente para las apuestas en vivo. Se ha presentado en el tenis, pero también ocurre en muchos otros deportes.

En fin, hace falta una profunda reflexión y estudio de la situación actual para encontrar soluciones, si no totales (algo que parece imposible), al menos parciales y que preserven la integridad del deporte y la confianza de sus aficionados.






Opinión